El conjunto de Jurgen Klinsmann afila sus armas de cara al comienzo del verdadero mundial a costa de una apática selección ecuatoriana, que acaba segunda del grupo A, manchando su brillante expediente.
Alemania celebra el segundo gol de Klose
Imagen : DFB
[20/06/2006] Javier Cendrero
Muy decepcionante. No queremos ser agoreros ni reiterativos, pero el duelo que planteaban Alemania y Ecuador por la primera plaza del grupo prometía ser una buena antesala de la fase final que comenzará el sábado. Pero la selección de Luis Fernando Suárez no hizo acto de presencia en el Olímpico de Berlín y Alemania le pasó por encima sin despeinarse, enseñando a sus futuros rivales que no les perdonará ningún error.
La Tricolor llegaba al partido estrella del cuadro con la vitola de gran conjunto, tácticamente perfecto, gustoso del trato con el balón y veloz cambio de ritmo en los metros finales. Pero hoy, ni rastro. No se le puede achacar a los cambios hechos por Suárez en el once habitual -Hurtado, Delgado, Carlos Tenorio o Neicer Reasco no jugaron- ya que también los que se quedaron mostraron su apatía. Bien es cierto que para Ecuador es un triunfo clasificarse para los octavos, pero hoy tenía una oportunidad de dar su verdadera medida ante la anfitriona y calcular sus posibilidades futuras.
Por su parte, Alemania salió dispuesta a conseguir el primer puesto a cualquier precio y dada la pasividad ecuatoriana no les costó mucho. Klinsmann no tocó el once habitual, dando a entender que esas serán sus armas, con la ayuda de hombres como Borowski y Neuville como recambios, para todo el campeonato. Con un poco de presión en el centro del campo y otro punto de velocidad y desmarque en ataque, Alemania rompió el partido a los cuatro minutos. Klose aprovechó su disparo para batir a Mora tras una jugada de córner que parecía resuelta por la defensa ecuatoriana, superada en todo momento.
Cualquier robo de balón en el centro del campo se convertía en una acción rápida de la delantera alemana, tras el pase de Ballack o Frings, inconmensurable en la recuperación. Ecuador tocaba y tocaba y Alemania recuperaba: balón hacia Podolski y Klose y milagro si no marcaban. Hasta los minutos finales de la primera parte, cuando el máximo goleador del mundial volvía a marcar por partida doble, aprovechando la pasividad ecuatoriana y adelantándose a Mora en su desesperada salida.
Y el partido duró 45. Alemania se dedicó a engrasar la maquinaria con un único pensamiento en la cabeza: sólo vale la victoria. Mientras, Ecuador no hizo atisbo de reacción ni de actitud para evitar una sonrojante goleada. Al final sólo fueron tres, porque Podolski sólo acertó una de sus oportunidades, tras un vertiginoso contraataque llevado por Schneider. El delantero de origen polaco respondió a la confianza de Klinsmann y cortó su mala racha. Él y Klose forman una gran pareja y tendrán en sus botas buena parte del futuro de Alemania en este Mundial.


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